Mi perro se aburre de sus juguetes: por qué pasa y qué hacer
Un juguete nuevo llega a casa y durante un rato es lo más importante del mundo. El perro lo lleva de un lado a otro, lo muerde, lo lanza y no lo suelta ni para dormir.
A los pocos días está en el cesto con todos los demás y el perro pasa por delante sin mirarlo. Ocurre tantas veces que mucha gente acaba pensando que su perro «no es de juguetes» o que se ha equivocado al elegirlos.
En la mayoría de los casos no pasa ninguna de las dos cosas. Que un perro se aburra de sus juguetes tiene una explicación bastante bien estudiada, y la solución está en cambiar la forma en que esos juguetes están disponibles en casa, sin necesidad de comprar más.
Un perro se aburre de sus juguetes por habituación: cuanto más tiempo pasa con el mismo objeto, menos le interesa.
Los estudios muestran que los perros prefieren los objetos nuevos y que el interés perdido vuelve al ofrecer un juguete distinto. Por eso la solución más eficaz es rotarlos, guardando unos mientras se usan otros.
En resumen:
- Los perros prefieren los objetos nuevos: en un estudio con 17 perros, eligieron primero el juguete nuevo en 38 de 50 pruebas.
- El interés por un juguete cae con el uso repetido, un proceso llamado habituación, y vuelve cuando aparece un juguete distinto.
- Tener todos los juguetes siempre a la vista acelera el aburrimiento.
- La solución más eficaz es rotar: dejar pocos juguetes fuera, guardar el resto y cambiarlos cada pocos días.
- Un juguete con el que juega la persona despierta más interés que el mismo juguete solo en el suelo.
Cómo organizar la rotación de juguetes
| Grupo | Qué incluye | Cuándo está fuera |
|---|---|---|
| Grupo A | Un juguete para morder, uno blando y uno para lanzar | Semana 1 |
| Grupo B | Otros tres, con la misma mezcla de tipos | Semana 2 |
| Grupo C | Otros tres, con la misma mezcla de tipos | Semana 3 |
| Siempre disponibles | Uno o dos favoritos que le dan calma, como su peluche de dormir | Siempre |
La idea es que en cada grupo haya variedad de tipos, para que el perro tenga siempre algo para morder, algo blando y algo con lo que jugar contigo.
La frecuencia de la tabla es orientativa y procede de la experiencia práctica, no de un estudio: hay perros a los que les basta con un cambio semanal y otros que agradecen hacerlo cada dos o tres días.
Lo importante es que cada juguete pase un tiempo fuera de su vista antes de volver a aparecer.
Por qué un perro pierde el interés por sus juguetes
La primera pieza de la explicación es que a los perros les atrae lo nuevo.
En 2008, Patricia Kaulfuß y Daniel Mills publicaron en Animal Cognition un estudio en el que ofrecieron a 17 perros un juguete desconocido colocado en fila junto a dos juguetes que ya conocían.
En 38 de las 50 pruebas, el perro eligió primero el juguete nuevo. Los autores lo interpretan como una preferencia clara por lo desconocido, lo que en biología se llama neofilia.
La segunda pieza llegó cuatro años después. Anne Pullen, Ralph Merrill y John Bradshaw estudiaron qué ocurre una vez pasada esa atracción inicial.
Ofrecieron a perros el mismo juguete una y otra vez, en sesiones cortas, y observaron que su interés caía hasta que dejaban de jugar con él. Cuando les presentaban un juguete distinto, el interés volvía.
Concluyeron que el perro se habitúa al juguete en su conjunto, y no a un rasgo concreto como el color o el olor.
Conviene leer ese segundo estudio con cuidado. Se hizo con labradores que vivían en perreras y midió el interés a lo largo de minutos, no de semanas, así que no dice cada cuánto hay que rotar los juguetes en casa. Lo que sí aporta es la lógica de fondo: el aburrimiento con un juguete es un proceso normal y predecible, y la novedad lo revierte.
Hay un matiz más antes de ponerse a rotar. Que un perro no juegue con sus juguetes no siempre significa que se haya cansado de ellos.
A veces le falta otro tipo de estímulo, como una tarea para la nariz o para la cabeza, o simplemente compañía. Para saber cuál es su caso, el punto de partida es el artículo sobre qué hacer cuando mi perro se aburre en casa.
Qué hacer para que vuelvan a interesarle
Guardar la mayoría de los juguetes
El cambio más eficaz es también el más sencillo: dejar fuera tres o cuatro juguetes y guardar el resto en un armario, fuera de la vista y del alcance del perro.
Un cesto lleno a todas horas convierte cada juguete en parte del mobiliario, mientras que un juguete que aparece después de unas semanas guardado vuelve a tener algo de novedad.
Jugar tú con el juguete
Un juguete tirado en el suelo es un objeto más. El mismo juguete en movimiento, en tus manos, se convierte en un juego compartido, y eso cambia por completo su valor para el perro.
Muchos perros que ignoran sus juguetes cuando están solos se animan en cuanto la persona participa, así que antes de concluir que a tu perro no le gustan, prueba a jugar con él unos minutos.
Darle un uso diferente
Un juguete que ha dejado de interesar como mordedor puede recuperar su atractivo si cambia de función, por ejemplo si pasa a formar parte de un juego de búsqueda o de un ejercicio nuevo.
Los juegos de búsqueda están en el artículo de juegos de olfato caseros para perros, y los que plantean problemas para resolver sin usar la nariz, en el de juegos mentales caseros para perros.
Revisar el estado de cada juguete
Un juguete roto, sin relleno o que ha perdido su textura también pierde interés, y además puede suponer un riesgo si el perro traga algún trozo. La rotación es un buen momento para revisarlos uno a uno y retirar los que estén estropeados.
Cómo empezar la rotación de juguetes hoy
- Reúne todos los juguetes de la casa en un mismo sitio.
- Retira los que estén rotos o tengan piezas sueltas.
- Aparta uno o dos favoritos que le den calma: esos se quedan siempre fuera.
- Reparte el resto en tres grupos, cada uno con juguetes de tipos distintos.
- Deja fuera un grupo y guarda los otros dos donde el perro no los vea.
- Cambia de grupo cada semana, o antes si notas que deja de hacerles caso.
El día que saques un grupo guardado, preséntaselo jugando tú con él en lugar de dejarlo en el suelo sin más.
Es el momento en que el juguete «viejo» parece nuevo, y aprovecharlo con un rato de juego compartido refuerza ese efecto.
Consejo de amiga:
Antes de comprar un juguete nuevo, prueba a sacar uno que lleve tres semanas guardado. Muchas veces el efecto es muy parecido, y el armario tiene más juguetes «nuevos» de lo que parece.
Errores comunes con los juguetes del perro
Tenerlos todos siempre a la vista
Cuando todos los juguetes están disponibles a la vez, el perro se habitúa a todos al mismo tiempo y ninguno conserva su atractivo. Es la causa más frecuente de que un perro con un cesto lleno parezca no tener nada con lo que jugar.
Comprar más para arreglarlo
Un juguete nuevo funciona, pero solo durante unos días.
Si se sigue el mismo sistema de dejarlo todo a la vista, acabará igual que los anteriores, y el cesto crecerá sin que el problema se resuelva. La rotación consigue un efecto parecido con los juguetes que ya hay en casa.
Dar por hecho que «no es de juguetes»
Cuando un perro deja de jugar, es fácil concluir que los juguetes no le interesan y dejar de ofrecérselos.
Muchas veces lo que le falta es un juguete con alguien al otro lado, o un tipo de juego distinto del que se le está proponiendo. Vale la pena probar varias opciones antes de sacar conclusiones.
⚠️ Ojo con esto:
Si tu perro deja de interesarse de golpe por todos sus juguetes y, además, pierde interés por la comida, el paseo o el contacto contigo, probablemente no se trata de aburrimiento. Puede haber dolor, por ejemplo en la boca o en las articulaciones, o algún otro problema de salud, y conviene consultar con el veterinario.
Revisa también los juguetes en cada rotación y retira los que tengan piezas sueltas, relleno fuera o trozos arrancados, porque son los que el perro puede tragar.
Preguntas frecuentes sobre los juguetes del perro
El juguete que ya tienes en casa
La mayoría de los perros que «no juegan» tienen demasiados juguetes a la vista y poco juego a su alrededor.
Guardar la mayoría, rotarlos con cierta regularidad y participar en el juego resuelve buena parte del problema sin gastar nada, y convierte el armario en una reserva de juguetes que vuelven a parecer nuevos.
Y para los días en los que no se puede salir, hay más ideas en el artículo de ideas para días de lluvia con tu perro.
Un juguete guardado tres semanas vuelve casi como nuevo.
Siguiente paso recomendado
Cuando un juguete vuelve a interesar, la tentación es alargar el juego hasta que el perro se canse, y eso hace que el interés dure menos la próxima vez.
El Semáforo de la sesión es una hoja pensada para tener al lado mientras juegas: verde, amarillo y rojo, con las señales de cada color y qué hacer en cada caso, más una hoja de registro para anotar cómo fue cada sesión.
Fuentes consultadas::
Kaulfuß, P. y Mills, D. S. (2008). Neophilia in domestic dogs (Canis familiaris) and its implication for studies of dog cognition.
Pullen, A. J., Merrill, R. J. N. y Bradshaw, J. W. S. (2012). Habituation and dishabituation during object play in kennel-housed dogs.
La frecuencia de rotación que se propone es orientativa y no procede de los estudios citados. Contenido educativo elaborado por Mamá Canina. No sustituye la consulta veterinaria.
Contenido educativo elaborado por Mamá Canina. No sustituye la consulta veterinaria ni la de un profesional del comportamiento.
