Ansiedad en perros: cómo saber si tu perro la tiene y qué hacer
Hay perros que no terminan nunca de tumbarse. Se acuestan, levantan la cabeza al primer ruido de la escalera y vuelven a recorrer el pasillo.
Otros se lamen las patas hasta dejarlas rojas o tiemblan debajo de la mesa cada vez que suena un trueno.
La ansiedad en perros es más frecuente de lo que parece, y quien convive con uno de estos perros acaba haciéndose la misma pregunta: ¿esto es ansiedad o son manías suyas?
Esta guía explica cómo reconocer la ansiedad, en qué se diferencia del miedo, del estrés y del dolor, y qué conviene hacer en cuanto se sospecha. Distinguirlos importa porque cada uno se ayuda de una manera distinta.
¿Qué es la ansiedad en perros?
La ansiedad en perros es un estado de alerta ante una amenaza que el perro anticipa, aunque no esté presente.
Se diferencia del miedo, que responde a algo que ocurre en ese momento, y del estrés puntual, que baja cuando termina la situación.
Se reconoce por hipervigilancia, inquietud y dificultad para relajarse.
En resumen:
- La ansiedad en perros es anticipación: el perro reacciona a lo que espera que pase. El miedo reacciona a lo que ya está pasando.
- Se reconoce por el conjunto de señales, como vigilancia, inquietud, jadeo sin motivo, lamido insistente y dificultad para descansar, y no por una señal suelta.
- El dolor es la primera causa que hay que descartar ante un perro que parece ansioso.
- El miedo a los ruidos es la forma más común. En un estudio con más de 13.700 perros afectaba a casi uno de cada tres.
- Consolar a un perro asustado no empeora su miedo. Castigarle sí.
- La ansiedad que aparece de repente, en un perro mayor o con autolesiones requiere visita al veterinario.
¿Qué diferencia hay entre ansiedad, miedo y estrés en perros?
La ansiedad, el miedo y el estrés en perros se diferencian por el momento en que aparecen: el estrés acompaña a una situación exigente, el miedo responde a algo presente y la ansiedad anticipa algo que todavía no ha pasado. En el día a día se usan como sinónimos. A la hora de ayudar al perro, la diferencia importa mucho.
El estrés es la reacción del cuerpo ante una visita, un viaje en coche o una tarde de mucho jaleo, y desaparece cuando la situación termina.
Un perro puede estresarse y recuperarse en una hora sin que eso sea ningún problema. El miedo, en cambio, responde a algo concreto que está ahí: el petardo que acaba de sonar, la persona que se acerca, el patinete que pasa rozando. Es una emoción normal y útil, y baja cuando aquello que la provoca se aleja.
La ansiedad va un paso por delante. El Manual Merck de Veterinaria la describe como la anticipación de un peligro. El perro se pone en guardia por lo que cree que va a pasar, a veces sin un detonante que se pueda identificar.
Es el perro que empieza a jadear en cuanto ve la maleta, o el que se esconde la noche de fin de año antes de que suene el primer cohete.
| Estrés | Miedo | Ansiedad | |
|---|---|---|---|
| Qué lo provoca | Una situación exigente | Algo concreto que está presente | Algo que el perro anticipa, o nada visible |
| Cuándo aparece | Durante la situación | Mientras el estímulo está cerca | Antes, o de forma casi constante |
| Cómo suele verse | Jadeo, bostezos, sacudidas | Huir, esconderse, temblar | Vigilancia, inquietud, no poder descansar |
| Qué suele ayudar | Descanso y recuperación | Distancia, sin forzar | Descartar dolor, rutina, calma entrenada |
Las señales de los tres estados se solapan. Por eso siempre hay que leerlas en su contexto.
¿Por qué importa no llamarlo todo ansiedad?
Distinguir la ansiedad de otros problemas importa porque cada causa se trabaja de forma distinta: el dolor necesita veterinario, el miedo necesita trabajar el detonante concreto y el aburrimiento necesita actividad mental.
Si detrás de la inquietud hay dolor, ningún ejercicio de relajación lo va a arreglar.
También hay una razón de bienestar.
Un perro con ansiedad puede pasar muchas horas en tensión, y esa tensión, mantenida en el tiempo, pasa factura.
La ansiedad además tiende a extenderse a situaciones nuevas, así que cuanto antes se tome en serio, más fácil es frenarla.
¿Cómo saber si mi perro tiene ansiedad?
Un perro tiene ansiedad cuando muestra de forma repetida señales de alerta, como vigilancia constante, inquietud, jadeo sin motivo, lamido insistente o dificultad para descansar, en situaciones parecidas, y le cuesta volver a la calma.
Una señal aislada no confirma nada: un bostezo puede ser sueño, y un lametazo, simple aseo.
Marcos J. Ibáñez lo resume en Descodificando el lenguaje canino: en las señales de los perros nada es blanco o negro, y la información está en los matices.
Las 4 preguntas de Mamá Canina para reconocer la ansiedad
Para saber si un perro tiene ansiedad, conviene responder a cuatro preguntas:
¿Qué señales aparecen? En el cuerpo, en la conducta y en la rutina.
¿En qué situación? Qué estaba pasando justo antes.
¿Con qué frecuencia? Si es algo puntual o se repite.
¿Cuánto tarda en volver a la calma? Minutos, horas o casi nunca.
Cuando las señales se repiten en situaciones parecidas y al perro le cuesta recuperarse, la ansiedad es una explicación probable, y es el momento de consultarlo con el veterinario.
Señales de ansiedad en el cuerpo
Las señales de ansiedad en el cuerpo del perro son un jadeo que no se explica por el calor ni por el ejercicio, temblores, orejas echadas hacia atrás, cola baja y bostezos o lametazos al hocico que aparecen fuera de contexto.
El cuerpo se ve rígido o encogido y la mirada no descansa.
Señales de ansiedad en la conducta
La señal de conducta más característica de un perro con ansiedad es la vigilancia.
Controla puertas y ventanas, se sobresalta con ruidos pequeños, se tumba y se levanta sin llegar a relajarse, y sigue a su persona de una habitación a otra.
Algunos perros ladran o gimen ante estímulos mínimos. Otros hacen lo contrario y buscan un rincón donde esconderse.
Cambios en la rutina
La ansiedad mantenida acaba cambiando la rutina del perro. Algunos comen menos y otros comen con ansia, duermen a ratos, se lamen las patas o el suelo una y otra vez, beben más de la cuenta o rompen cosas cuando se quedan solos. El lamido insistente y los mordisqueos también pueden deberse a una alergia o a un problema de piel, así que conviene que los vea el veterinario.
Cómo interpretar estas señales juntas se explica en detalle en la guía de lenguaje corporal de los perros.(próximamente)
¿Qué problemas se confunden con la ansiedad en perros?
Los tres problemas que más se confunden con la ansiedad en perros son el dolor, el aburrimiento y las conductas propias de la edad en cachorros y perros adolescentes.
El dolor
El dolor es la primera causa que hay que descartar ante un perro que parece ansioso, y también la que más se pasa por alto.
Un grupo de especialistas en conducta revisó sus propios casos en un artículo publicado en Animals en 2020.
Calcularon que, como mínimo, alrededor de un tercio de los perros que llegaban a consulta por problemas de conducta tenían alguna condición dolorosa, y ellos mismos consideran que la cifra se queda corta.
A un perro al que le duele algo le cuesta más tolerar lo que antes llevaba bien. Si el cambio ha sido brusco, si reacciona cuando le tocan una zona concreta, si le cuesta levantarse o si ya es mayor, la primera parada es el veterinario.
El aburrimiento
El aburrimiento se confunde con la ansiedad porque un perro aburrido también rompe, ladra y no para quieto.
La diferencia se ve en cuanto tiene algo que hacer: el perro aburrido se engancha y se calma, mientras que el ansioso a menudo sigue en alerta aunque tenga el juego delante.
Cómo reconocer a un perro aburrido y qué le falta se explica en su propia guía.(próximamente)
La edad
En cachorros y perros adolescentes, morder, destrozar y llevar mal quedarse solo forman parte del desarrollo normal.
A esas edades, antes de hablar de ansiedad, conviene revisar si la rutina y las expectativas encajan con lo que el perro puede dar.
¿Qué tipos de ansiedad hay en perros?
Los tipos de ansiedad más frecuentes en perros son la ansiedad por separación, la ansiedad por ruidos, el miedo generalizado y la ansiedad asociada a la edad.
Ansiedad por separación
La ansiedad por separación aparece cuando el perro se queda sin su gente, y a veces antes, en cuanto ve las llaves o los zapatos.
Se nota en destrozos, pis, aullidos o intentos de escapar que solo ocurren cuando está solo.
Se confunde con facilidad con el aburrimiento y con el apego excesivo, y tiene su propia guía: ansiedad por separación en perros. (próximamente)
Ansiedad por ruidos
La ansiedad por ruidos es la forma más común de ansiedad en perros.
En un estudio de la Universidad de Helsinki con más de 13.700 perros, el 32 % tenía un miedo intenso a algún ruido, y los petardos y cohetes eran el detonante principal.
Además tiende a extenderse: más de la mitad de esos perros ya temía a más de un sonido. Cómo preparar al perro para esas fechas se explica en perro con miedo a los petardos
Miedo generalizado
El miedo generalizado es el de los perros que temen casi todo: a personas desconocidas, a otros perros, los objetos nuevos o las calles que no conocen. Muchos arrastran un mal comienzo de vida.
Tula, la perra con la que nació Mamá Canina, es uno de esos casos.
La abandonaron con su camada cuando tenía un mes de vida y llegó con miedo a los perros, a las personas y a objetos cotidianos.
Lo que más la ayudó fue trabajar siempre en positivo: celebrar cada cosa que hacía bien y no reñirla nunca por tener miedo.
Más tarde, el agility le dio una seguridad en sí misma que se notaba fuera de la pista.
Tras cuatro años de trabajo gestiona sus miedos y se estresa bastante menos, aunque sigue teniendo días malos.
Por qué algunos perros viven con miedo a casi todo, y cómo acompañarlos sin forzarlos, se explica en mi perro tiene miedo a todo.
Ansiedad en perros mayores
En los perros mayores es habitual que aumente la sensibilidad a los ruidos y que aparezcan cambios de conducta. Si un perro mayor empieza a estar inquieto por la noche, desorientado o más miedoso que antes, necesita una revisión veterinaria completa antes de achacarlo al carácter.
¿Qué causa la ansiedad en perros?
La ansiedad en perros suele tener varias causas a la vez: la genética, las primeras semanas de vida, las malas experiencias, los problemas de salud y los cambios en el entorno.
La genética pesa: el estudio de Helsinki encontró diferencias claras entre razas, lo que apunta a una base heredada.
Las primeras semanas también dejan huella, sobre todo cuando hubo una separación temprana de la madre o faltaron experiencias variadas.
A veces basta con una mala experiencia.
El Manual Merck explica que, después de pasar miedo, un perro puede empezar a anticipar esa situación y ponerse ansioso ante otras parecidas.
Así un susto con un petardo acaba convertido en inquietud cada vez que anochece. A esto se suman la salud, porque el dolor y el picor reducen lo que el perro es capaz de tolerar, y los cambios en casa, como una mudanza, un bebé o unos horarios nuevos.
¿Qué hacer primero si tu perro tiene ansiedad?
Ante la sospecha de ansiedad, los primeros pasos son una revisión veterinaria, anotar lo que ocurre, reducir lo que la desencadena, ofrecer actividades de calma y mantener una rutina predecible. Con esto la situación se estabiliza mientras se entiende qué está pasando.
- Pedir una revisión veterinaria. Contar qué se ve, desde cuándo y en qué momentos. Descartar el dolor o una enfermedad es lo primero, y el veterinario es quien puede valorar si hace falta algún tratamiento.
- Anotar durante una semana. Registrar cada episodio con las 4 preguntas: qué señales aparecen, en qué situación, con qué frecuencia y cuánto tarda el perro en calmarse.
- Reducir lo que la desencadena. Dar distancia con lo que le asusta y no exponerle «para que se acostumbre». Sin un plan, eso suele empeorar el miedo.
- Ofrecer actividades que calman. Olfatear, lamer y masticar ayudan a muchos perros a bajar revoluciones. Los juegos de olfato caseros son una forma sencilla de empezar hoy.
- Mantener rutina y un refugio. Comidas, paseos y descanso a horas parecidas, y un sitio tranquilo en casa donde pueda retirarse sin que nadie le moleste.
A partir de ahí empieza el trabajo de fondo. Qué hacer en el momento de la crisis y cómo reducir la ansiedad en el día a día se explica en cómo quitarle la ansiedad a un perro.
Consejo de amiga · Registro de una semana
Antes de ir al veterinario, anota cada episodio en una tabla como esta y, si puedes, grábalo. Una semana de registro le cuenta al veterinario más que cualquier descripción de memoria.
| Día y hora | Qué pasó justo antes | Qué hizo el perro | Cuánto tardó en calmarse |
|---|---|---|---|
| Martes, 21:30 | Petardos a lo lejos | Jadeo, se escondió en el baño | 40 minutos |
¿Qué empeora la ansiedad de un perro?
Lo que más empeora la ansiedad de un perro es castigarle, exponerle de golpe a lo que teme, forzarle a relacionarse con otros perros, darle calmantes sin control veterinario y esperar a que se le pase solo.
Castigar o regañar al perro cuando reacciona le añade miedo a la situación y también a la persona. El perro aprende a esconder sus señales mientras por dentro sigue igual de asustado, y eso hace mucho más difícil saber cómo está.
Exponerle de golpe a lo que teme, como llevarle a una feria con petardos o a un parque lleno de perros, suele confirmarle que el mundo es peligroso. Las experiencias nuevas se introducen poco a poco, a una distancia en la que pueda estar tranquilo.
Obligarle a relacionarse con otros perros añade estrés y es uno de los caminos más habituales hacia la reactividad. Un perro no tiene por qué saludar a todos los perros con los que se cruza, igual que las personas no saludamos a cada desconocido por la calle.
Darle calmantes o suplementos por cuenta propia puede tapar un dolor que todavía no se ha visto o interferir con otros tratamientos. Esa decisión es del veterinario.
Esperar a que se le pase rara vez funciona. Lo habitual es que la ansiedad se extienda a situaciones nuevas.
¿Qué mitos sobre la ansiedad en perros conviene olvidar?
«Un perro cansado es un perro tranquilo.»
Es el consejo que más se repite, y solo es verdad a medias. El ejercicio es necesario, pero agotar a un perro no le enseña a relajarse, y los juegos de mucha excitación, como lanzar la pelota sin parar, pueden dejarle más activado. La calma se entrena aparte.
«Si le consuelas cuando tiene miedo, se lo refuerzas.»
El servicio de conducta de la Escuela de Veterinaria de Tufts lo desmiente: consolar a un perro ansioso no le hace más miedoso. El miedo es una emoción, y las caricias no lo refuerzan como reforzarían una conducta. Estar a su lado con calma ayuda. Lo que perjudica es el castigo.
«Es de raza nerviosa, no hay nada que hacer.»
La genética influye, pero la rutina, el entorno y el trabajo en positivo cambian mucho la vida de un perro con tendencia a la ansiedad.
⚠️ Ojo con esto · Cuándo ir al veterinario sin esperar
- La ansiedad aparece de repente
- El perro es mayor y ha cambiado su conducta
- Se lame o se muerde hasta hacerse heridas
- Deja de comer o no consigue descansar
- Aparece una agresividad que antes no tenía
- Se hace daño intentando escapar
Si la salud está bien y el problema sigue, el siguiente paso es un veterinario etólogo o un profesional de conducta que trabaje sin castigos ni collares de corrección. La medicación, cuando hace falta, la pauta siempre el veterinario.
Preguntas frecuentes sobre la ansiedad en perros
Reconocer la ansiedad es la parte más difícil, porque se disfraza de muchas otras cosas.
Con el dolor descartado, las 4 preguntas respondidas y una rutina que le dé seguridad, el perro tiene una base firme desde la que mejorar.
Cada tipo de ansiedad tiene después su propio camino, y esta guía irá enlazando a cada uno a medida que se publique.
Siguiente paso recomendado
Una actividad de calma para cada día.
Oler es una de las formas más sencillas de ayudar a un perro a bajar revoluciones en casa, sin salir y sin excitarle más.
Modo Sabueso reúne 22 juegos de olfato, un kit para ponerlos en práctica y un plan de 7 días para convertirlos en rutina.
No trata la ansiedad. Le da al perro un momento tranquilo cada día, que complementa el trabajo con el veterinario o el profesional de conducta.
Fuentes consultadas:
Manual Merck de Veterinaria (Merck Veterinary Manual): definiciones de miedo, ansiedad y fobia
Salonen, M. et al. (2020). Prevalence, comorbidity, and breed differences in canine anxiety in 13,700 Finnish pet dogs.
Mills, D. S. et al. (2020). Pain and problem behavior in cats and dogs. Animals,
Cummings School of Veterinary Medicine (Tufts University), servicio de conducta
AVSAB (American Veterinary Society of Animal Behavior): posición sobre el castigo ·
Ibáñez, M. J. Descodificando el lenguaje canino, capítulo «Señales caninas»
ASPCA (American Society for the Prevention of Cruelty to Animals): aceites esenciales y mascotas
Wells, D. L. (2006). Aromatherapy for travel-induced excitement in dogs. JAVMA, 229(6), 964-967
Graham, L., Wells, D. L. y Hepper, P. G. (2005). The influence of olfactory stimulation on the behaviour of dogs housed in a rescue shelter. Applied Animal Behaviour Science, 91, 143-153
Contenido educativo elaborado por Mamá Canina. No sustituye la consulta veterinaria profesional. Ante cualquier duda sobre la salud o la conducta de tu perro, consulta con tu veterinario
Sobre Mamá Canina
Mamá Canina es un proyecto de educación canina en español basado en refuerzo positivo, sin castigos ni collares de corrección. Nació de cuatro años de trabajo con Tula, una perra con miedos desde cachorra, y enseña a entender al perro antes de corregirlo.
